—Seguramente hay una ironía en todo esto —pensó Jonás-, pero dudo que algún día lo recuerde con una sonrisa. —A sus pies yacía un cuerpo completamente inmóvil mientras él dudaba si esconderlo en el pequeño cuarto que se encontraba frente a sus ojos.—Es tan cliché que me siento mal de solo pensarlo. ¡Voy a tener mi propio muerto en el placard, literalmente! —Se sintió mareado mientras abría la puerta, golpeando con ésta sin querer en la cabeza al sujeto tendido en el suelo. Se cubrió la boca por la sorpresa a la vez que hacía un movimiento instintivo por ayudarlo, viendo al segundo que era inútil—. ¿Por qué me tienen que pasar a mí estas cosas? ¿Por qué tuvo este hombre que venir a morir hoy, justo en mi sala?
Cruzaron por su cabeza interminables imágenes de policías, médicos, el FBI, CSI y otros hombres muy serios invadiendo su casa. Luego se dio cuenta de que sin duda lo llevarían a la comisaría para tomar su declaración, que pasarían horas hasta que pudieran ubicar a los familiares de aquella persona, y muy probablemente él mismo debería darles la mala noticia y acompañarlos en su dolor... Hasta imaginó que ellos lo verían con una mirada cargada de odio, desconfianza y reproche ¡Le llevaría todo el resto del día y toda la noche desprenderse de esa incómoda situación!
Notas:Los párrafos impares corresponden a un fragmento de un poema que es parte de la "Historia de Rosa en el Cáliz", recitado durante la 404a. noche de "Las mil Noches y una Noche". Los párrafos pares son palabras mías.
Puede leerse de 3 formas: las 2 narraciones por separado y la unión de ambas en continuado de modo de mostrar el salto desde una pena por amor, hasta la persistencia del amor en el tiempo, mil años después.
¡El ejército de mi paciencia quedó vencido y derrotado!
¡Sin cálculo arriesgué mi vida por su amor;
Pero el riesgo de mi vida es el menor de los peligros que corrí!
¡Sin cálculo arriesgué mi vida por su amor;
Pero el riesgo de mi vida es el menor de los peligros que corrí!
No puedo llamar sufrimiento al tiempo que esperé por tu amor, habiendo sido infinitamente mejor lo que recibí a cambio. Fue mi vida en el pasado un sirviente del destino, vagando sin rumbo hasta que llegaste a mí. Cuando nada parecía tener sentido, tu presencia como un vaso de agua en el desierto, trajo la única respuesta que ansiaba.
¡Ojalá no sean castigados mis ojos por haber visto en el recinto prohibido
A esa maravillosa belleza más resplandeciente que la luna!
A esa maravillosa belleza más resplandeciente que la luna!
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