Mi buen amigo Paul me escribió hace pocos días desde Europa Oriental habiendo viajado de vacaciones a uno de esos pequeños países nuevos que surgieron luego de décadas de cambios políticos, ni siquiera estoy seguro de cómo se deletrea su nombre. En fin, el tema es que me dejó muy preocupado con su relato oscuro, lleno de desesperanza.Aquella es una bonita república de gente muy sufrida que lleva siglos de historias de guerras y resistencia a cuestas pero con ganas de dejar el pasado atrás y poder de una vez por todas mirar al futuro con fuerza y convicción. Pero algunas cosas no pueden olvidarse tan fácilmente y las rígidas costumbres que padecieron tanto tiempo moldearon su presente con fuego y martillo.
En particular es notable cómo la justicia que estuvo ausente en esa tierra los últimos 100 años hoy fue recreada desde sus cimientos a partir de las mismas características inflexibles al extremo que deseaban fervientemente abandonar. Se necesitaba para los tiempos modernos una ley rápida y eficiente, y consiguieron en cambio una expeditiva e implacable.
Notas:Los párrafos impares corresponden a un fragmento de un poema que es parte de la "Historia de Rosa en el Cáliz", recitado durante la 404a. noche de "Las mil Noches y una Noche". Los párrafos pares son palabras mías.
Puede leerse de 3 formas: las 2 narraciones por separado y la unión de ambas en continuado de modo de mostrar el salto desde una pena por amor, hasta la persistencia del amor en el tiempo, mil años después.
¡El ejército de mi paciencia quedó vencido y derrotado!
¡Sin cálculo arriesgué mi vida por su amor;
Pero el riesgo de mi vida es el menor de los peligros que corrí!
¡Sin cálculo arriesgué mi vida por su amor;
Pero el riesgo de mi vida es el menor de los peligros que corrí!
No puedo llamar sufrimiento al tiempo que esperé por tu amor, habiendo sido infinitamente mejor lo que recibí a cambio. Fue mi vida en el pasado un sirviente del destino, vagando sin rumbo hasta que llegaste a mí. Cuando nada parecía tener sentido, tu presencia como un vaso de agua en el desierto, trajo la única respuesta que ansiaba.
¡Ojalá no sean castigados mis ojos por haber visto en el recinto prohibido
A esa maravillosa belleza más resplandeciente que la luna!
A esa maravillosa belleza más resplandeciente que la luna!
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