Reglas Claras (Creando una Religión)
La religión es algo inevitable en cada cultura, algo necesario. Sin adentrarme muy lejos en los fundamentos de cada una, simplemente referiré que las unen 2 (entre tantas) características comunes: la primera es la explicación de todo aquello que está más allá de nuestro conocimiento mediante la contención en la Fe de todos nuestros miedos, con la tranquilizadora esperanza de que todo tiene un por qué, las cosas son parte de un plan. La segunda, y la más importante, es que requieren la aceptación de que cada una de las palabras que componen la religión son Palabra de Dios.

Esto implica, desde el vamos, que no es posible cuestionar lo dicho por Dios, ni poner en duda si determinada religión habrá o no sido creada por un hombre mortal, un escritor como cualquier otro que recopiló en un libro las creencias transmitidas entre personas comunes por generaciones. Entonces, la invención misma de la religión pasa a ser una más de las incógnitas que no podemos responder, lo que equivale a que debemos aceptar sin vueltas el origen que nos dan de la misma.

Después de todo, no está tan mal y es muy bienvenida la aplicación de la Palabra de Dios cuando el propósito es reforzar con la fe el respeto hacia reglas básicas de moral y convivencia. El problema comienza cuando no es suficiente para dar respuesta a otras inquietudes surgidas en las sociedades modernas, o peor aún, cuando lo que la religión plantea está "equivocado" por ir en contra de lo que la cultura actual (hábitos, costumbres, hasta la ley misma) dictan. Se da entonces la situación de que, o los principios son un dogma indiscutible sin más, o lo escrito permite al hombre la libre interpretación a su conveniencia.
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NS/NC
Época de confusión y confrontación, pero siempre lo fue a lo largo de toda la historia, desde los tiempos en los que el loco del pueblo agitaba las opiniones vociferando ideas extrañas, o en aquellos días en los que a veces llegaba un extranjero desde lejos trayendo costumbres nunca vistas.

Hoy estamos globalizados y es fácil conocer lo que piensan o como viven al otro lado del mundo, pero no es tan fácil, al parecer, vivir con tolerancia y aceptación de los demás. Digo esto a días de aprobarse la ley de matrimonio homosexual, gay, igualitario o como quieran etiquetarlo, y aunque estemos a favor o en contra, o parezca que la ley abarca más o menos aspectos de los que realmente representa, sin dudas será un gran punto de cambio de aquí hacia el futuro para incluir en lugar de excluir.

Me pregunto si en el censo de población de este año existirán solo las opciones "Hombre" y "Mujer" o decidirán agregar otras. ¿Cuál es el sexo real de las personas, el que los cromosomas definen o el que se elige? Porque a fin de cuentas estamos hablando de un encasillamiento necesario: aquel de las encuestas, cuando es requerido elegir entre la opción A y la opción B, y cuando hay que definir todas las opciones posibles. Los formularios obligan a ello, a decidir una respuesta válida entre las alternativas que nos ofrece.
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Dios con mayúscula
Hay un tema que habrán notado todos los que dedican un poco de voluntad o prolijidad al arte de escribir y se han cruzado con la necesidad de mencionar a DIOS (único y todopoderoso), o a un DIOS (cualquiera, misceláneo), o a DIOSES (varios y múltiples). En esa situación, si no conocemos la regla, dudamos si escribirlo con mayúscula o minúscula. Repito que debe existir la condición de que nos importe al menos un poco lo que estamos escribiendo, por lo que esto no aplica a chateadores o escritores compulsivos de mensajes de texto. Es verdad que muchas veces ni el que escribe ni el que lee prestan demasiada atención a estas cosas, pero otras veces este tipo de diferencias puede provocar guerras, o al menos que alguno se sienta ofendido cuando la otra parte le GRITA COSAS EN MAYÚSCULAS.

Según puede verse en el sitio de la Real Academia Española, estos son los principales significados y la correcta forma de referirse a Él:

dios. (Del lat. deus).
1. m. Ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo.
ORTOGR. Escr. con may. inicial.
2. m. Deidad a que dan o han dado culto las diversas religiones.

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