No Me Olvides
Hola, esposa querida. Quería escribirte unas palabras para aclarar un poco algunos temas. No es verdad que me olvide siempre las cosas. A veces pasa, es cierto, pero la cuestión es que tengo una memoria extrañamente selectiva y por eso se me ocurrió hacer una lista detallando cómo soy, así podemos finalmente aclarar este asunto y seguir peleando pero por otros problemas más importantes:

Antes que nada quiero asegurarte que yo no miento, excepto cuando hay cosas muy chiquitas que me da vergüenza confesar, aunque ya deberías saberlo. Sé que vos a veces también "ocultás la verdad" por razones similares cuando te sentís vulnerable o atacada. Pero no importa, lo que quiero dejar claro es que cuando digo que recuerdo exactamente cómo ocurrió algo o qué fue lo que dijimos, es porque realmente es así. Deberías confiar más en mi memoria cuando se refiere a cosas importantes. Ocasionalmente me equivocaré, es cierto, y cuando eso suceda no será intencionalmente.

Por otro lado, soy muy pero muy malo para recordar las caras y los nombres de personas que recién conozco, o que conozco poco. Me pasa con compañeros de oficina con lo que me crucé incontables veces durante años de trabajo, e incluso con personas y hasta con familiares que veo constantemente en fiestas. Siempre debo preguntarte quién es aquel o aquella con los cuales estuvimos compartiendo un cumpleaños y hablando de nuestras vidas por horas. Tengo tías que solo conozco por apodo...
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Mi Fantasma
Esta es una historia real. Tal cual como se indica en algunas películas, quiero empezar aclarando que los hechos que voy a narrar son verdaderos, a diferencia de otros cuentos o inventos que publico habitualmente. Ocurrió en uno de los primeros meses del Servicio Militar en el Grupo de Artillería Nro. 1 de Ciudadela (cuando todavía era obligatorio), en ocasión de una de las frecuentes guardias de esa época, antes de que me asignaran trabajo de oficina transcribiendo manuales y documentos a una antiquísima PC, u otras similares tareas.

Las guardias duraban 1 día completo y por lo tanto las 24 horas se dividían en turnos de vigilancia, turnos para dormir y mixtos donde se cumplían otras obligaciones o con suerte nos dejaban descansar más tiempo. Como sea, era seguro que varias veces al día tocaba estar parados horas en un puesto atentos a cosas que nunca pasaban, y siempre correspondía hacerlo al menos una vez durante la madrugada.

Una de esas noches de invierno me tocó apostarme en una casilla del Sector Finanzas, que era uno de los mejores puestos de guardia porque estaba elevado en lo alto de una larga pared que permitía una buena visión para cualquier lado, y uno podía anticipar si alguien se acercaba. Incluso a veces algunas personas o algún auto pasaban cerca. Recuerdo perfectamente que era invierno porque en las noches el aire es claro, todo es silencio, también porque debíamos abrigarnos demasiado y yo iba bien preparado.
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Pequeña Vida
Abril trajo un mar agitado de sentimientos que dejó una huella en el alma. Quiero escribir esto para mí, en principio, porque no quiero olvidar, no me gustaría despertarme un día y descubrir que ciertas cosas importantes pasan de largo sin dejarme una marca. Pero también quiero compartir unos momentos de la vida con tanta gente como sea posible, porque me resulta una injusticia enorme que algunas criaturas inocentes se vayan tan rápido cuando todavía tienen tanto para dar y recibir.

Esta es, para aquellos que no la consideren significativa y no estén de ánimo para seguir leyendo, la pequeña historia de una gatita que nos acompañó por un tiempo muy breve. La conocí sin querer un lunes al volver apurado del trabajo (la única forma de caminar) y verla al pasar junto a uno de sus hermanos en una jaula frente a una tienda. No le presté mayor atención hasta que una llamada de mi esposa el miércoles me avisaba que ella había caído en la tentación, adoptándola.
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