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El Retorno del Sol
Me gusta recordar en los días cercanos al 21 de junio, que para muchos representan simplemente (tristemente a veces) solo el comienzo del invierno o, poniéndonos más serios, el solsticio de junio, que en esta época en la que el Sol se encuentra en el punto más lejano de donde estoy, donde apenas se levanta del horizonte y ya está cayendo de nuevo, es cuando puedo sonreír sabiendo que "ya fue", se terminó, no puede ser peor: el Sol comenzó su camino de regreso y de aquí en más todo va a mejorar.

Seguramente van a estar los arruinadores de momentos de siempre, diciendo que ahora es cuando peor clima vamos a tener, que recién está empezando el invierno y faltan 3 largos meses para la primavera. Los "mala onda" estadísticos que traen bajo el brazo datos y más datos que pronostican una época de frío riguroso y hasta nieve, que aseguran que por culpa del calentamiento global se registrarán temperaturas mínimas como nunca antes en la historia. Y también estarán los científicos de barrio que nos corregirán indicando que no es realmente el Sol el que está retornando, sino que tanto la cercanía y la lejanía, como el movimiento aparente de la estrella en el cielo corresponde a una ilusión provocada por la órbita de la Tierra y la inclinación de 23 grados de su eje.

Como suele pasar, hay una gran cantidad de refranes y frases hechas que se refieren de alguna forma a este tema: "Al mal tiempo buena cara", "Siempre que llovió paró", "No hay mal que por bien no venga", "Ver el vaso medio vacío o medio lleno", etc. Un poco melodramáticamente y sin dudas de forma exagerada, a mí me gusta mirar esta época como en esos duros momentos donde la vida nos encuentra en una posición difícil en la cual "tocamos fondo" y sentimos que ya no se puede caer más bajo, como en el fondo del mar...

Llevo presente en mi memoria la sensación de estar sumergido en un mar azul profundo, con tonos cada vez más oscuros todo a mi alrededor, y la esperanzadora luminosidad de los rayos de luz cayendo sobre mi cabeza, llamándome. Cuando tocamos fondo y el único camino posible es cobrar valor e intentar salir, contamos con la ayuda de ese salto inicial que nos pone en marcha, y también la presencia de ese Sol, ese faro que nos guía.

La Tierra, el Sol, y todos los astros siguen con su danza desde hace miles de millones de años, y al lado tanta enormidad somos apenas una partícula ínfima en el Universo. Pero así y todo, sin proponérselo, una vez al año el Sol con su retorno anunciado me recuerda que siempre hay que tener fe en que las cosas van a mejorar.

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