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Pastilla para el Olvido
Dicen que utilizamos únicamente algo así como el 10% de las capacidades de nuestro cerebro. También dicen que nunca llegaremos a conocer realmente cómo funciona, porque si fuera lo suficienemente simple como para poder comprenderlo, entonces seríamos igualmente demasiado tontos para entenderlo. No estoy de acuerdo con esta afirmación, porque creo que la naturaleza nos mostró incontables veces haber encontrado soluciones muy simples a problemas complicados. Agrego un paralelismo, muy cuestionado por cierto, entre el cerebro y las computadoras: ambos están constuídos a partir de celdas de memoria básicas entre las cuales se transmite información a enorme velocidad. Pero las semejanzas se acaban rápidamente, porque nuestra mente fue optimizada a través de millones de años de evolución, con una trama compleja y adaptable que no ha podido ser todavía reproducida a nivel físico (hardware), y solamente con un éxito moderado a nivel lógico (software). Cada neurona individual no es nada si no posee conexiones y tiende a morir, en cambio, mientras más nexos existan entre ellas, más sabemos sobre algo, somos más hábiles para una tarea, más recordamos. Algunas de las características más brillantes del cerebro son su eficiente aprovechamiento del espacio, donde no hay zonas "en blanco", y su capacidad para modificar continuamente su estructura sumando más y más conexiones para permitir el aprendizaje y el perfeccionamiento de nuestras habilidades, y darnos la posibilidad de recordar y también de olvidar.

Esta larga y tal vez un poco aburrida introducción sirven únicamente para poder darme pie a jugar un poco con algunas ideas, como ya lo hizo Borges con su Funes el memorioso y la historia de un hombre que no podía olvidar absolutamente nada de su vida, o como fue tratado por Hollywood en la película Eterno resplandor de una mente sin recuerdos al presentar un tratamiento cerebral con el cual uno tendría la facultad de elegir qué momentos o incluso qué personas borrar íntegramente de la memoria. Y la lista sigue, con distintas variantes en muchas otras historias.

Hace un tiempo se me ocurrió el uso de una hipotética Pastilla para el olvido (patente pendiente) que brindara la oportunidad de una amnesia específica, localizada en determinados recuerdos, pero temporal, sin demasiadas pretensiones y con una utilidad más bien trivial. Continuando con el ejemplo del cine, estaría dispuesto a pagar una buena cantidad de dinero por la posibilidad de volver a ver Indiana Jones como si fuera la primera vez, una y otra vez, aún habiéndola visto ya decenas de veces. Pero disfrutarla como si recién se estrenara y sin ningun conocimiento previo sobre lo que voy a presenciar, qué va a pasar después, sería fabuloso: sentarse en el sillón con un balde de pochoclo, tragar la pastilla programada para esa película (espero que no tenga efectos secundarios), y pasarla bien. ¡Podría hacerlo cada domingo! También sería la única forma para que los fanáticos actuales de Star Wars pudiéramos ver la saga completa desde la 1ra hasta la 6ta parte, y comprobar si en ese orden realmente tiene sentido. Funcionaría igualmente para la música, pudiendo disfrutar nuevamente de las canciones de nuestra banda favorita, que ya nos cansaron por haberlas oído tantas veces.

Otro uso de la pastilla, un poco más arriesgado, permitiría a parejas programar una salida romántica, olvidarse momentáneamente el uno del otro, y volver a tener una primera cita para conocerse nuevamente sin ningún preconcepto y, con suerte, volver a enamorarse. El riesgo sería justamente que, de esa forma, descubrieran que son muchas más las razones que los separan que las que los unen, y al recobrar la memoria quedara la verdad como una revelación, más efectivamente que una sesión de terapia. Una herramienta como esta tendría una mayor utilidad para la reafirmación del amor, si se quiere, que la moda actual de casarse por segunda vez con la misma persona.

Al vover a casa sería mejor que una aspirina para evitar un dolor de cabeza, poder olvidar aunque sea por un rato el horrible viaje en trenes o subtes llenos de gente transpirada, o trabados en el tránsito por horas, o también luego de un trámite interminable que nos deja exhaustos. Algunas veces, este invento daría un gran consuelo para aquellos tan tristes que no pueden dejar de llorar, y les permitiría tener un poco de calma y tal vez dormir y soñar un poco.

El mayor problema que opacaría a la Pastilla para el olvido, sería la gran demanda por una versión mejorada del producto, que ofreciese la ansiada pérdida permanente de un recuerdo. Pero entonces surgirían muchísimos problemas relacionados, empezando por aquellos individuos que se volvieran de alguna manera adictos a su consumo, viviendo sus vidas en un ciclo continuo de "arriesgarse -> equivocarse -> olvidar", siendo felices únicamente de esa forma, sin encontrar otra salida. También habría una innumerable cantidad de juicios de aquellos arrepentidos que quisieran volver a llenar los huecos vacíos, entendiendo muy tarde que nosotros SOMOS nuestros recuerdos, que si le damos una oportunidad el tiempo nos hace ver con otro color incluso nuestros recuerdos más tristes, y que es infinitamente mejor paladear el vino de una vida llena de momentos, que contemplar la copa de una existencia vacía. Muchas de estas personas pelearían a capa y espada para recuperar su memoria pero, confundidas, en su interior oirían una inquietante voz diciéndoles que en realidad nunca vivieron esa vida que reclaman, que están culpando a alquien por haberles quitado algo que no tuvieron jamás y que únicamente buscan un justificativo por no haber vivido. Definitivamente, la fábrica de juicios, válidos o inventados, terminaría con el olvido en cápsulas.

Muchos años en el futuro, es de esperar que un grupo de hombres se reunirá a revisar estos problemas de forma fría y hablando con frases grandilocuentes llenas de citas legales, y concluirán con la prohibición de toda manipulación que afecte nuestras mentes, al menos de forma permanente. Podremos entonces vivir en paz con nuestros recuerdos, y concentrarnos en valorar aquello que dejamos atrás y fundamentalmente en esperar con ansias lo que todavía está por venir.
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1 comentario:

Mariela Daventini dijo...

Me parece muy divertida la idea de tomar una pastilla para ver por primera vez Volver al Futuro o Terminator. Yo sinceramente la usaría para olvidarme de tanta experiencia laboral cuando me toca cambiar opiniones con los "lideres de hoy" (tienen 26 años y se piensan que la saben todas ... y no pasaron por ninguna implementación! :S).
También la usaría para que se me vaya la angustia de ver a una nena de 4 años solita en un subte a las 10 de la noche pidiendo una monedita y no poder hacer nada porque seguramente si le acaricio el cabello enredado va a venir su "familia" a acusarme de algo e intentar sacar un provecho de la situación. Creo que a falta de esa pastilla, elijo no viajar en subte, no ver el noticiero y no leer los diarios, me quedo en mi cucha porque tengo a mi cachorrita para cuidar, educar y alimentar.


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