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El Agua en la Botella
Encontré en una revista hace veintimuchos años una observación sobre física aplicada a la vida diaria que era muy interesante y que además estaba planteada como un desafío a resolver por el lector. Los invito a intentarlo, todos pueden hacer la prueba. Se necesita una botella de cualquier tipo que esté llena de un líquido, con que sea simplemente agua alcanza. La idea es sencilla: encontrar la forma más rápida de vaciar el contenido, nada más que eso, sin trucos raros como romper la botella. Vean cuál es su mejor solución y sigan leyendo...

Los espero. No hagan trampa.

¿Ya está? ¿Creen que esa es la mejor alternativa, o se rindieron? Yo tampoco lo sabía en su momento, pero ahora uso siempre ese método. Les dejo una ayuda: ¿qué pasa si tienen una pileta con agua y quitan el tapón?

Hasta donde yo sé, la mejor forma de vaciar una botella es darla vuelta, boca abajo completamente, y en esa posición comenzar a moverla en círculos como si quisiéramos dibujar una "O" sobre el piso. Inmediatamente verán que el contenido comienza a formar el remolino típico que vemos cuando se vacía una pileta o un contenedor similar (si el agua del inodoro gira para la derecha o izquierda dependiendo el hemisferio es otro tema). Siguiendo estos pasos se puede volcar un líquido en segundos. No es extremadamente útil pero es divertido cada vez que lo uso.

Seguramente esto sea algo conocido en el mundo de la física de fluidos y haya páginas y más páginas que hablen sobre el tema, pero yo lo veo desde otro ángulo. Lo más interesante es que estamos logrando orden sobre el caos tomando prestado un método que la misma naturaleza utiliza cuando se forman vórtices en el agua o torbellinos de viento en forma de huracanes o tornados. En el caso de la botella imagino que no puede formarse naturalmente por el vacío que queda en la parte superior cuando el agua empieza a caer, y que si cortamos la base de la botella, el aire que empuja hacia abajo lograría el efecto. Más allá de las explicaciones científicas, es agradable ver cómo una mínima participación nuestra puede desencadenar un resultado inesperado.

Después de todo, de una enorme nube de polvo de estrellas sin orden ni sentido que comenzó a girar lentamente en el espacio, se formó el Sol, la Tierra y nosotros mismos. Pero si algo nos enseñan las leyes del movimiento es que al final de cuentas todo tiende al caos, a la separación y a la dispersión, por lo que me parece justo dedicarnos en este mundo a la básica misión de lograr algo de orden en lo que nos rodea, transformar un poco de energía en sustancia y no al revés. ¿Estoy yendo demasiado lejos con el pensamiento, solamente viendo girar el agua en la botella? No me extraña, a veces la solución de un problema nos deja con más preguntas y la inquietud de querer saber qué hay más allá todavía. ¿Qué opinan?
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